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domingo, 27 de septiembre de 2009

Recuerdos C11

Capitulo 11

-Uff, esta historia es demasiado complicada- dijo Elena con una sonrisa- Me queda por entender:
a) ¿Realmente tuvo algo que ver tu primo en el accidente de los padres de Daniel?
b) ¿Por qué Mercedes y Antonio le dijeron eso a Daniel?
c) ¿Quién fue el que introdujo el gusano en el sistema de la embajada?
d) ¿Qué paso con Daniel?
-Bien. Roberto investigó el accidente de los padres de Roberto con la nueva perspectiva de que fuera mi primo el responsable. Sí, mi primo tuvo que ver con el accidente de los padres de Daniel. Iba puesto de drogas con el coche de un amigo suyo y chocó contra ellos. El coche resultó ser del chico aquel que conocí en Valencia y que tenía mala pinta. Su padre también trabajaba en la embajada y el coche era de él, por eso el padre de Daniel reconoció el coche. Pero no fue un intento de asesinato sólo una casualidad, mi primo podía haberse chocado con cualquiera.

Claudia hizo una pausa.
-En cuanto a la historia de Mercedes y Antonio su único objetivo era poner en contra a Daniel contra mí. Daniel les contó que había descubierto quien posiblemente había sido el responsable del accidente y ellos les contaron lo que quisieron. Me dolió mucho que no contrastara la historia conmigo.
-¿y el ataque informático?- preguntó Elena
-Al final fue el padre de Daniel, se declaró culpable después del juicio de Daniel. Me lo contó Roberto, que no quedó muy convencido. Según dijo su plan no era vender la información sino demostrar que el sistema no era fiable y que era necesario invertir más dinero en el sistema. Todo hubiera salido bien si no hubiese tenido el accidente y hubiese explicado sus intenciones un día después, en la reunión que tenían los servicios de seguridad. No se le hizo un consejo de guerra porque el lugar de internet donde iban los datos estaba cifrado y con seguridad por lo que el enemigo no podía acceder a los datos. Por ello se le relevó del cargo y se le hizo civil.
-¿Por qué Daniel no lo sabía?
-Su padre mantuvo la versión del traidor demasiado tiempo. Le daba vergüenza, no quería admitir que había trabajado de forma poco habitual, aunque la intención fuera buena. Justo después del juicio por drogas en el “Jerez” se marcharon a Estados Unidos junto con una prima pequeña Rocío. Daniel salió libre de todos los cargos.
-¿Rocío?- preguntó Elena sorprendida.
-Sí Elena, Rocío es la prima de Daniel, tu profesor.
- Pero no se llama Daniel- dijo Elena contrariada
-Desde luego, se llama Diego pero si te lo digo al principio de la historia lo hubieses adivinado demasiado rápido- dijo Claudia sonriendo.


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Recuerdos C10

Capitulo 10

Mi padre no es español sino estadounidense. Llegó a España destinado a la base de Torrejón de Ardoz y luego consiguió quedarse como parte de la embajada de Estados Unidos que estaba en Madrid. Se enamoró de una española y se casó con ella. Su especialidad era la informática y en especial la protección de datos. A nosotros nos hablaba muy poco de su trabajo y había veces que desaparecía durante semanas.
Mi madre y yo decíamos que realmente era de la CIA pero que no podía contárnoslo- dijo Daniel sonriendo.
-¿Tuvo algo que ver esto con el accidente?- preguntó Claudia
-Sí, tuvo que ver. Una semana antes del accidente mi padre detectó que había un gusano en la red. Había pasado los cortafuegos y estaba preparado para que en un día determinado los datos se volcaran por internet a un servidor externo. Sólo podía estar allí si alguien de dentro lo había instalado. Avisó y fue eliminado y comenzó una investigación interna.
-¿Se supo quien había sido?
-El accidente de mi padre tuvo lugar durante la investigación y empezaron a aparecer pruebas contra él. Estaba en coma y no podía defenderse. Se empezó a hablar de traición.
-¿Pero qué sentido tenía si tu padre era el que había alertado?
-Apareció un nuevo gusano y se consideró que el primero era un señuelo y que este era el realmente importante. Según empezaron a decir mi padre sólo quería entretenerles con el anterior para que nadie se diera cuenta del nuevo. La realidad era que el traidor lo había introducido nada más saber que mi padre había detectado el anterior.
-¿Cómo te enteraste?¿Cómo lo probaste?
-No, no existen pruebas de lo que digo. Tampoco existieron pruebas consistentes contra mi padre. Yo trataba de encontrarlas en Valencia.
-¿Cómo está tu padre?
- Físicamente, después de un año se ha recuperado casi totalmente, pero después del juicio contra mí lo pasaran a la reserva militar y volverá a ser civil. Nos vamos a vivir a Estados Unidos donde quiere empezar de nuevo en el sector privado. Y ahí es donde entras tú.
La cara de Daniel cambió. Hasta ese momento había estado tranquilo pero ahora el odio había invadidos sus ojos. Estaba claro, que para bien o para mal, por fin descubriría qué era lo que tanto daño le había hecho.
-Fue tu primo. Tu primo atropelló a mis padres y se dio a la fuga. Y no me quito de la cabeza que lo hizo porque le pagaron por ello o porque tenía algo que ver con el traidor de la embajada.
-No tengo ni idea de si fue así. Pero ¿qué tengo que ver con todo eso? ¿Por qué me echas la culpa a mí si yo nunca tuve relación con mi primo en Madrid?- dije desesperada
-Puede que sí o puede que no. Pero en Valencia estaba cerca de conseguir que tu primo confesara, que me dijera qué había ocurrido y gracias a ti y a tu amigo el policía no lo conseguí. ¿Tenías que denunciar a tu primo justo en ese momento doña perfecta?
La cara de Daniel se contrajo, se acercó más a mí y noté algo afilado en el bolsillo de su pantalón.
-Ahora saldremos tranquilamente de aquí y nos iremos a una zona apartada que conozco. ¿Sabes que allí a veces atacan a las mujeres descuidadas que se pierden?
-Espera, no tiene sentido que me hagas daño por eso. ¿Eso va a devolverle el trabajo a tu padre? ¿Va a demostrar que mi primo atropelló a tus padres? Por Dios Daniel, antes nos llevábamos bien, incluso…
-Dime la verdad Claudia, dime la verdad del asunto y no te haré daño.
-No sé nada Daniel.
-No fue lo que me dijeron Mercedes y Antonio. Me dijeron que tu primo y tú erais íntimos y que esa noche habíais quedado y que por eso no estabas con ellos.
-No, Daniel. No fue así.
Claudia se volvió a Elena.
- En ese momento entró Roberto. Antes de salir le había llamado y yo llevaba un micro puesto. Consideró que no podía arriesgarse más y se llevó a Daniel.

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Recuerdos C9

Capitulo 9:

Los meses que siguieron a aquel días fueron los más raros y frustrantes de mi vida. Me llamaron a declarar a la comisaría por asuntos de drogas en el bar "el Jerez". Yo no sabía nada de lo que alli pasaba y mi tía declaró que sólo había salido una vez con mi primo. Resultó que Jaime no se llamaba Jaime sino Roberto y era policia.
-Roberto ¿nuestro Roberto?- Preguntó Elene sorprendida.
-Sí, así es. Era su primer caso como infiltrado. Llevaba todo julio y agosto allí y fue el que realmente aportó las pruebas. Luego mi primo se desmoronó y ayudó a la policía testificando lo que sabía, que tampoco era mucho, ya que era un camello del tres al cuarto que vendía a las chicas monas de la zona.
-¿Y Daniel?- preguntó Elena.
-Nunca quedó muy claro que tenía que ver con la organización. Llevaba allí escasamente una semana y si no fuera por el numerito del día de la redada hubiera quedado libre sin cargos, pero Roberto insistió que había algo más en su implicación. Declaró que le había visto vender droga como a mi primo y como no tenía antecedentes quedó libre pero tendría que testificar el día del juicio.
Él proceso duró mucho. Antes de que empezara yo comencé la universidad sin muchas ganas. Quería hacer organización industrial así que empecé primero de ingeniería industrial. Empecé a conocer nuevos amigos, Mercedes y Antonio quedaron atrás, ya no volví a saber nada de ellos, no querían que les relacionasen con alguien que estaba en un proceso judicial y como me dijo Celia más adelante mi credibilidad había descendido y yo ya no era un problema para ellos.
Daniel no volvió a hablar conmigo. Sus abuelos tampoco. Hablé con Roberto en una ocasión, después de declarar. Me dijo: “Esto es más complicado de lo que parece. Si alguna vez se pone en contacto contigo Daniel llámame, necesitaras ayuda” y me dio su tarjeta. Me sorprendió mucho pero no dije nada.
Durante unos meses hubo calma. Me dediqué a los estudios y lo anterior empezó a parecer un mal sueño, pero entonces llegó la fecha del juicio: el 15 de septiembre. Todavía estábamos en agosto pero empecé a sentirme mal sin motivo como decía mi hermana Sofía. Al fin y al cabo yo no sabía qué hacía allí Daniel, ni que mi primo traficaba con drogas y más bien me había visto envuelta en una situación que ni me iba ni me venía y que ni siquiera había podido investigar debido a la rapidez de los acontecimiento. Sofía siempre sabe cómo hacer que me sienta bien y ¡eso que es mi hermana pequeña!
-¿Qué pasó en el juicio?- preguntó Elena
- Lo cierto es que hubo algo justo antes del juicio. El 25 de agosto Daniel llamó a mi casa. Yo estaba sola. Me dijo que quería disculparse por lo que me había dicho y explicarme por qué se había comportado así. Eran las 8 de la tarde y me citó en un bar que conocíamos cerca de la facultad de informática donde había empezado ese año.
-¿Y fuiste?- preguntó Elena sorprendida
- Admito que pudo más la curiosidad y además aún tenía un sentimiento de pérdida por lo mal que había terminado nuestra relación.
-¿Qué pasó?
-Cuando le vi en el bar le noté muy cambiado, más delgado y con la mirada más esquiva. Sonrió al verme. Realmente parecía contento de que hubiera ido. Nos dimos dos besos y me senté junto a él. Y comenzó su historia.


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lunes, 25 de mayo de 2009

Recuerdos C8

Capitulo 8

Jaime me dio una información muy valiosa. La carretera comarcal donde había aparecido el coche de Daniel estaba cerca de un cruce de carreteras y a 100m había un mirador que daba al mar. Por la noche muchas parejas iban allí a disfrutar de él pero por el día solía estar desierto. En general puede decirse que el mirador era un buen lugar para citarse con alguien ya que se podía llegar desde puntos muy distintos. Si Daniel se había citado en el mirador podía haber dejado el coche y haber ido andando. tal vez había llovido y el coche había terminado empotardo en el árbol como lo habían encontradopor casualidad. Tal vez, a pesar de todo, había seguido con su plan. Tal vez fuera cierto que había llamado a casa para decir que estaba bien. Tal vez alguna pista sobre el accidente de sus padres le había llevado a esta zona.
Cuando llegué de las compras mi primo ya se había levantado. Le dije que si me podía llevar al mirador que me gustaría verlo.
- Me parece primita que es mejor que busques a otro para llevarte. Te aseguro que lo disfrutarás más- me dijo de manera desagradable.
-Anda, deja de decir tonterías- dijo mi tía- Te pasas todas las tardes en el bar “el Jerez” que está al lado. Llévate a tu prima.
Mi primo gruño un poco pero al final me llevó. El bar que decía mi tía estaba realmente cerca. Vi cómo mi primo aparcaba el coche enfrente de él mientras yo me quedaba en la intersección. Me acerqué al mirador. Lo cierto es que no había nada fuera de lo normal. No sé que esperaba encontrar- Claudia miró sonriendo a Elena- A veces esperamos que ocurra algo que nos dé luz a nuestras preguntas pero muchas veces no encontramos lo que esperamos sino algo totalmente distinto.
-¿Qué pasó entonces?- preguntó Elena con interés
De repente empecé a oir sirenas. Miré hacia la carretera y pude ver una hilera de coches de policía que subían hasta el bar. Me acerqué hasta la carretera y cuando ya habían pasado todos, subí andando. Cuando ya estaba cerca de la puerta alguien rompió el cordón policial y salió corriendo, a mi no me dio tiempo apartarme y cayó encima de mí. Miré hacia arriba y vi la cara de Daniel sobre mí. Me quedé alelada, no sabía qué decir, pero él lo tuvo claro desde el principio. Empezó a gritar que yo les había delatado que yo era la responsable de la redada y que debería darme vergüenza. Me quedé petrificada, nos sólo no estaba desaparecido sino que estaba implicado en algo ilegal y además me acusaba a mi de haberle delatado.


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sábado, 24 de enero de 2009

Recuerdos C7

Capitulo 7
Elena ya estaba en la cama durmiendo. La pobrecita estaba muy afectada. Es dificil cuando se acaba el primer amor. Claudia sabía que era muy probable que Elena tuviera razón, en realidad esta historia se entrelazaba con la suya, por eso Roberto había enviado a Elena a su casa. Pero por ahora ninguno tenía pruebas. ¿Cómo reaccionaría Mario si alguna vez las encontraban? ¿Habría reconciliación?
Claudia se acostó. Todavía recordaba aquella mirada de odio. Para ella no había llegado el perdón nunca. Al principio no podía dormir pero poco a poco empezó a caer en una especie de sopor y terminó quedándose dormida. Empezó a soñar, volvió a aquel maldito bar, veía a su primo, veía al chico de la sonrisa maligna y allí estaba también Daniel. Se reían de ella. Empezaron a echarse a suertes algo. Daniel ganó y cogió un enorme cuchillo y avanzó hacia ella. Claudia empezó a correr, al principio le era fácil pero llegado al cruce de carreteras de repente sintió que sus piernas se volvían más pesadas y Daniel se acercaba a ella cada vez más con el cuchillo en alto. Empezó a chillar. Algo la sacó de su pesadilla. Al volver en sí vió a Elena junto a su cama zarandeándola. Ya era de día, se veia entrar el sol por las rendijas de las persianas. Claudia suspiró y sonrio a Elena.
-Muchas gracias por venir a rescatarme. Creo que tengo que contarte el resto de la historía hoy para no seguir con las pesadillas. Hacía mucho que no tenía una de estas.
-Chillabas mucho- dijo Elena un poco asustada- Después de desayunar llamaré a casa para que no me esperen a comer. Creo que tenemos muchas cosas que contarnos.
-Sí, tienes razón- dijo Claudia mientras se levantaba- Tenemos muchas cosas de las que hablar.
Después del desayuno se volvieron a sentar en el sofá.
-¿Por donde iba?-preguntó Claudia
- Ibas a tratar de localizar a Daniel por tu cuenta y para eso ibas a llamar a Celia.
-Pues vamos allá. Dejé a mi tía en casa y me fui a la playa que estaba bastante cerca de la casa. Mi tía vivía en lo que se puede considerar las afueras del pueblo pero muy cerca de una de las playas de la zona. Sabía que allí había cabinas y que a esas horas no habría nadie por la zona. Llamé a Celia. Me dio la dirección exacta de la desaparición de Daniel. Era junto a un cruce de carreteras. Había llevado también un mapa de la zona que tenía mi tía, por entonces yo no usaba internet tanto. Ahora todos sabemos donde bucariamos esa información.-dijo Claudia sonriendo- El caso es que el lugar no me decía nada. Tenía que convencer a mi primo de que me llevara allí.
Mientras miraba el mapa estaba sentada en la arena. Noté que alguien se acercaba y miré para arriba. El sol estaba muy alto y no era capaz de ver su cara bien. Le reconocí cuando empezó a hablar.
-¿Estás interesada en organizar alguna ecursión por la zona?-dijo Jaime. Era el chico que me había caido bien el fin de semana pasado.
-Sí, estoy viendo que hay por esta zona. Llevo bastante tiempo viniendo a ver a mi tía pero no suelo moverme del pueblo- le contesté.
Jaime se sentó a mi lado en la arena.
-Tal vez pueda recomendarte algún sitio interesante.
Estuvimos un rato hablando. Lo cierto es que si lo pienso, me hizo muchisimas preguntas sobre mí y mi primo: Dónde vivía yo, si tenía hermanos, cuánto tiempo hacía que salía con mi primo, si le conocía bien, si teníamos relación durante el invierno. Por entonces sólo pensé que era un chico agradable que sabía como mantener una conversación entretenida. Por entonces no sabía que aquel chico iba a dar la vuelta a mi vida y convertirla en un auténtico sufrimiento. Y tampoco puedo culparle, sólo hizo lo que tenía que hacer.


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domingo, 18 de enero de 2009

Recuerdos C6

Capitulo 6

Así que después de leer la carta de Celia salto una chispa en mí y toda la indiferencia, cansancio, dejadez y demás sentimientos desaparecieron y fueron reemplazados por la determinación de encontrar a Daniel. Bajé a desayunar. Después tenía pensado llamar a Celia para ver si podía decirme con más precisión dónde habían encontrado el coche. También llamaría a mis padres a mediodía para ver qué sabían ellos. Seguro que no me lo habían dicho para no preocuparme. Cuando entró mi tía y me encontró tan animada no daba crédito a sus ojos.
- Ya veo que has dormido bien esta noche. Se te ve distinta- comentó mi tía.
-Sí, tía hoy me encuentro mejor. Si te parece bien me iré a dar una vuelta por la playa.
-Sí, seguro que te viene bien. Luego podrías hacerme unas compras si te parece bien. Hoy quedó Luis en pasar sobre las once y quiero estar aquí cuando venga a dejar la correspondencia. Seguro que puede quedarse un rato a charlar.
-Sí, claro tía no te preocupes.
Luis era el cartero del pueblo y mi tía y él eran muy amigos. Yo sospechaba que se querían pero ninguno quería dar el paso. Él era viudo y había vivido parte de su vida en el extranjero y a los 55 años había vuelto. Sus hijos vivían en Alemania y de vez en cuando venían a verlo. Siempre pensé que antes de que el tuviera que irse mi tía y él habían sido novios y que después de eso mi tía no había encontrado nadie que igualara ese amor de juventud tan idílico. Pero claro, y siempre he sido una romántica empedernida.
Claudia consultó su reloj, eran ya las doce. Se notaba que Elena empezaba a tener sueño, su cabeza apoyaba en el respaldo del sofá. Menos mal que tenía ya preparada la habitación para ella arriba porque quedaba poco para que se quedaran dormidas.
-Suena bien- dijo Elena con un bostezo- Un amor de juventud que vuelve después. ¿Están juntos ahora?
-Me gustaría decirte que sí pero no es así. Son buenos amigos pero mi tía encontró el amor en otro sitio distinto. Tal vez mis apreciaciones sobre ellos fuesen las de una niña romántica y no tuviesen que ver con la realidad o tal vez el amor se enfría cuando ninguno de los dos da el paso. El caso es que el año siguiente llegó un nuevo médico al pueblo y fue un flechazo y en menos de un año mi tía soltera favorita se convirtió en mi tía casada favorita. Sé que me he distanciado bastante de la historia principal, pero con esto solo quiero que entiendas que los sentimientos no suelen ser eternos y que lo que sientes por una persona puede variar mucho dependiendo de cómo se den las situaciones. Y además los sentimientos suelen ser reversibles muchas veces, hoy eres el mejor amigo de alguien y mañana desaparece de tu vida, y tal vez con el tiempo volvéis a estar en la misma onda. E igual que te pasa a ti le pasa al resto y a veces nos pilla de sorpresa cómo ha cambiado una persona respecto a lo que tú pensabas, cómo ha interpretado los hechos de algo de manera diferente… Es difícil retener a las personas, lo más sensato es dejarlas ir porque a veces es imposible explicar aquel error, aquella época que has pasado, aquello que has dicho sin querer o aquello que no has dicho.
Elena empezó a llorar.
-Tranquila mujer. Cuando te he dicho dejarlas ir me refiero a darles espacio. Muchas veces con el tiempo todo vuelve a su sitio.
-¿Te lo ha contado Roberto?- preguntó Elena hipando.
-Me ha dicho que sospechaba que tú y Mario no estabais en vuestro mejor momento.
-Sí, es cierto. Es por una chica. Mario la conoce desde que eran pequeños, estuvo un tiempo en el extranjero y ahora han vuelto. Es pariente del profesor nuevo, creo que son primos.
-¿Estás celosa? ¿Tienes motivos?- preguntó Claudia
-No, no empezó siendo eso. Lo cierto es que creo que es una cracker y Mario no me cree. Siempre me apoya en mis investigaciones pero esta vez es diferente. Discutimos, me dijo que me lo estaba inventando todo porque él pasaba mucho tiempo con Roció. Pero yo te aseguro que los últimos robos en internet son responsabilidad suya.

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jueves, 18 de diciembre de 2008

Recuerdos C 5

Capitulo 5

Claudia cogió la carta que la tenía en la mesa y se la leyó a Elena.
“Hola Claudia:
Siento escribirte para darte una mala noticia pero Daniel ha desaparecido. Estamos casi seguros de que tuvo un accidente porque el coche ha aparecido con un golpe tremendo. El coche lo encontraron en la carretera de Valencia. Daniel iba allí de vacaciones y viendo que no llegaba llamaron a sus abuelos. Empezaron a buscarle y encontraron su coche en una carretera comarcal poco utilizada. Nadie había pasado por allí en días por lo que nadie había dado parte del accidente. Daniel no estaba en el coche. Lo buscaron por los alrededores y no lo encontraron. Nadie lo ha visto desde entonces. Su abuela asegura que la llamó por teléfono y le dijo que estaba bien. Ya sabes que últimamente pierde un poco la cabeza así que no la creen. La policía está estudiando si recibieron alguna llamada cuando ella dice que llamó pero no nos han dicho nada. Por favor llámame para saber que te has enterado. Siento mucho lo ocurrido entre nosotras.
Un beso
Celia”
-¿Quién era Daniel?-preguntó Elena
-Un antiguo compañero del instituto. Nos conocíamos desde primero de BUP y a mí me gustaba una barbaridad. Hubo una época que siempre estábamos juntos. Luego nos fuimos alejando el uno del otro. Eso pasa a veces. Seguimos en el mismo grupo pero dejamos de quedar a solas.-dijo Claudia con una triste sonrisa. Y prosiguió con su relato.
.- En enero del año en que teníamos que hacer selectividad sus padres sufrieron un grave accidente, estuvieron graves mucho tiempo. Su padre quedó en coma y su madre tuvo varias operaciones seguidas. Cómo es lógico Daniel cambió. Se fue a vivir con sus abuelos maternos e iba todos los días al hospital. Quedamos con él cuando podíamos pero según se fue acercando selectividad todos empezamos a ser más huraños. Daniel siguió pendiente de la recuperación de sus padres. Sus abuelos no sabía que hacer con él. En abril me llamaron. Me conocían desde que era una niña y sabían que Daniel y yo nos llevábamos bien. Me dijeron que estaba obsesionado con el accidente de sus padres. Había hablado con su madre pero no recordaba nada del accidente porque iba dormida cuando ocurrió. Su padre no podía decir nada porque seguía en coma. Ya llevaba tres meses en ese estado.
-¿Qué te dijo cuando hablaste con él?-preguntó Elena
-No quiso hablar del asunto conmigo. Al día siguiente su padre salió del coma. Fue capaz de saludar a Daniel y a un hermano suyo que estaba en el hospital. Además le dijo a Daniel una palabra que cambio su actitud: “estudia”. Los médicos les dijeron que la recuperación sería lenta. Daniel siguió visitando a sus padres pero el resto del tiempo estaba en casa de sus abuelos estudiando. Al mes llegaron los exámenes finales y la preparación de selectividad. No volvimos a hablar. El mes de Julio lo pasó con sus padres, ayudándoles en su rehabilitación. Yo lo pasé metida en casa. Y fue a partir de ese 14 de agosto cuando nuestros caminos volvieron otra vez a juntarse. Fue entonces cuando volví a pensar en él y a preocuparme por él. Daniel había desaparecido.

martes, 2 de diciembre de 2008

Recuerdos C 4

Capitulo 4

Al día siguiente me levanté más animada. Me vestí y bajé a desayunar. Eran las nueve, mi tía ya estaba arreglando el jardín, la saludé desde la ventana de la cocina. Mi primo seguiría dormido ya que había llegado tarde. Las tostadas estaban esperándome en un plato. Calenté la leche. En ese momento sonó el teléfono. Cogí el que había en la cocina. Contesté: si, ¿dígame?
-Claudia, soy Mercedes. Menos mal que por fin damos contigo.
Me puse tensa, estaba claro que no había forma de librarme de mi pasado.
-¿Qué quieres?-respondí secamente
-Te hemos estado mandando cartas y no nos contestas. Deberías volver a Madrid. Tenemos que hablar contigo cara a cara.
-Ya os dije todo lo que tenía que deciros. No quiero saber nada de vosotros. Los tramposos fuisteis vosotros y tengo pruebas de que no tengo nada que ver con el asunto. Si vuelves a llamar os denunciaré.
Habían hecho trampas en selectividad y me habían utilizado para ello. Ni siquiera me enteré hasta que vi sus notas en el tablón. En la vida habían sacado tan buenas notas. Mercedes y Antonio podrían entrar en cualquier carrera que quisieran. En ese momento supe lo que habían hecho. El problema es que ellos se dieron cuenta de que lo sabía y no dejaban de acosarme. Los demás empezaron a creer sus mentiras y terminé quedándome sola. Después de un julio penoso mis padres me mandaron a casa de mi tía.
-¿Cómo es posible que hicieran trampas en selectividad?- preguntó a Elena
-Para que entiendas lo que pasó te hago un resumen. Antonio y Mercedes venían de familia bien pero no eran muy buenos en los estudios. Antonio estaba llamado a ser el próximo cirujano jefe del hospital donde trabajaba su padre y Mercedes estaba destinada a trabajar con su padre en un famoso estudio de arquitectura que él poseía, después de terminar la carrera. Ambos tenía que seguir con el negocio familiar pero sus notas en bachillerato no habían sido demasiado brillantes y necesitaban notas altísimas en selectividad. Hartos de escuchar a sus respectivas familias trazaron un plan. Al principio de COU Mercedes se las apañó para que fuéramos amigas. Es encantadora cuando quiere y yo siempre recibo a todo el mundo con los brazos abiertos. Mis padres son profesores, mi madre de universidad y mi padre de instituto. Mi casa siempre estaba llena de profesores porque mis padres reunían a sus amigos los sábados por las noches. Mercedes y Antonio sólo tuvieron que conocer a la persona adecuada en mi casa: un profesor del tribunal que preparaba las preguntas de selectividad ese año.
-¿Porqué se arriesgaría un profesor a hacer eso?
Eso te lo contaré después. Sigamos con la historia en orden para que no nos perdamos.
Mercedes siguió hablando por teléfono.
-Pensé que como ha desaparecido Daniel vendrías a hablar con sus abuelos. Si es así llámanos que queremos verte.
Me quede muda. Colgué el teléfono. Mercedes estaba mintiendo para desestabilizarme. Corrí a la habitación sin desayunar y saqué las cartas que había ido guardando. Como todos me habían dado de lado no había abierto ninguna. Cogí la de Celia, siempre nos habíamos llevado bien hasta que apareció Mercedes en nuestra vida. Leí su carta.


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domingo, 23 de noviembre de 2008

Recuerdos C 3

Capitulo 3

Mi tía habló con mi primo, me llevó de compras y el sábado ya tenía todo preparado para que saliese. Ese día mi primo y yo nos preparamos y nos fuimos en su coche. Teníamos que recoger a unos amigos suyos y nos desviamos a una zona residencial. Subieron dos chicos tan bien vestidos como mi primo. Yo respondía amablemente a las presentaciones pero sin prestar demasiada atención. Ni siquiera me enteré de sus nombres. Hablamos del tiempo y de esas otras cosas que hablan los desconocidos. Yo veía todo desde fuera, como si viera una película.
Llegamos ya a los locales de copas, mi primo me presentó a cuatro chicas y dos chicos más. Intenté prestar atención a los nombres pero sólo conseguí acordarme de dos: Maria y Jaime. Debió ser que eran los únicos que me cayeron simpáticos.
Bailamos y bebieron. Yo no bebo alcohol, simplemente no me gusta su sabor, así que cada vez que había que ir a pedir, iba yo para asegurarme que mi vaso solo llevara limonada.
A las 6 de la mañana terminó todo. Mi primo y yo nos despedimos de la mayoría de los chavales y nos dirigimos al coche con los dos que habían venido con nosotros. Conseguí convencer a mi primo de que me dejara conducir el coche. Me lo dejó porque dijo que iba a ser divertido ver cómo conducía con tanto alcohol encima. Él pensaba que me había tomado 5 o 6 martines. El único problema es que no conocía bien la zona. Nos encontramos un control de policía a la entrada de la urbanización de los amigos de mi primo. Mi primo no quería que parase, yo no le hice caso. Me hicieron la prueba de alcoholemia y di negativo. Mi primo no se llegó a enterar porque dijo algo así como “a las mujeres os lo pasan todo, solo tenéis que enseñar el escote”. Paramos enfrente de la primera casa y mi primo se bajó con su amigo. Volví la cabeza hacia atrás y el otro chaval me miraba. Era una mirada extraña y algo me recorrió la columna vertebral. No parecía nada borracho. Al rato llegó mi primo, conduje hasta la casa del otro chaval y por fin nos dirigimos a la nuestra. Cuando llegué a la cama estaba molida.
-¿Cómo puedes acordarte de tantos detalles?- preguntó Elena- De eso hace ya mucho tiempo
-Sí, es cierto. Pero lo escribí. Me gusta escribir y entonces tenía mucho tiempo para hacerlo. Ahora ya es más difícil, pero de vez en cuando lo hago y releo lo anterior. Además ese verano marcó el resto de mi vida de diversas maneras.
Claudia siguió con la historia.
Al día siguiente mi tía estaba impaciente por saber qué tal me había ido, si me lo había pasado bien y si había conocido a alguien interesante. Lo cierto es que ella no se había casado nunca y le encantaba que sus sobrinos fuéramos a su casa y le contáramos que tal nos iba. Con mi primo Julio no tenía mucho éxito porque nunca le contaba mucho pero le encantaba tenerle allí de todas maneras. Le conté en general lo que habíamos hecho. Cuando vio a mi primo le preguntó si esta noche íbamos a salir y él le contestó que hoy se reunían solo los chicos y no me podía llevar. Mi tía se quedó decepcionada pero yo me alegré bastante. Por la tarde estuve dando un paseo con mi tía. Fue una tarde tranquila, sin nada fuera de lo normal y sin embargo desde que salimos de casa me sentí observada. Era sólo una impresión, no había nada que justificara mi sensación. Al llegar encontramos al cartero esperándonos en casa. El cartero estaba locamente enamorado de mi tía desde que eran jóvenes e iba a verla todos los domingos. Aún hoy sigo sin saber qué sentía mi tía por él. Me dio una carta que había llegado para mí el sábado a última hora y no había sido repartida todavía. La guardé con las que habían llegado ya los últimos días. No quería saber nada de Madrid. Solo leía las cartas que me enviaba mi hermana Sofía que estaba de vacaciones en Irlanda.


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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Recuerdos C 2

Capitulo 2

Claudia entró en la sala.
- A las nueve estará la cena. Si quieres encendemos el ordenador y vamos viendo la parte del trabajo que tienes hecho- dijo Claudia
-Muchas gracias por ayudarme con él. Tenemos que entregar el trabajo antes de las vacaciones de Navidad para poder hacer el examen de febrero y no consigo saber cómo terminarlo. El profesor nos ha dicho que no nos ayudará porque parte de la calificación es como conseguir ayuda para resolverlo.
-No te preocupes, seguro que entre las dos conseguimos acabarlo. Según me dijo Roberto cuando me llamó eres una buena estudiante y seguro que ya tienes hecho la mayoría. Roberto te aprecia mucho.
-Yo también le apreció a él. Me ha encantado colaborar con él en dos de sus casos policiales y mi novio Mario y yo quedamos de vez en cuando con él. ¿Hace mucho que le conoces?- preguntó Elena
- Sí, la verdad es que ya hace bastante, dijo Claudia- ¿No os ha contado nunca como nos conocimos?
-No, el otro día cuando me ofreció tu ayuda no comentó nada. Roberto es bastante reservado. No suele hablar mucho de su vida. Yo siempre lo he achacado a que como es policía, muchas veces no puede contar las cosas libremente.
-Es posible que sea por eso. -dijo Claudia mientras encendía el ordenador- ¿qué tal es cuarto de administración de empresas?
-Bueno, lo cierto es que no sabría decirte. No he tenido un gran comienzo de curso, pero no se si es porque es más difícil o porque yo no estoy demasiado concentrada- dijo Elena con una triste sonrisa.
-No te desanimes, hay unas épocas peores que otras pero terminan pasando, te lo aseguro.
Elena la miró con incredulidad. ¿Qué podría saber Claudia de cómo se sentía ella?¿Qué problemas podría tener ella?
-Veo tu incredulidad, pero ¿quién te hubiera dicho este verano que te ibas a sentir como te sientes ahora?-le contestó Claudia. Te propongo lo siguiente, miramos el trabajo, cenamos y después te cuento una historia, mi historia. No te digo que mi historia vaya a solucionar la tuya o que se parezca, pero creo que te gustará oírla y te dará una perspectiva que ahora no tienes. Además según me han contado te gustan los misterios y también tiene algo de eso.
Elena asintió y se pusieron a trabajar en lo que había traído y a las 9 cenaron. Después de la cena, para sorpresa de Elena, Claudia encendió la chimenea y apagó los radiadores.
-Me negué a tener una chimenea que no pudiera encenderse nunca- dijo con una sonrisa- Por la noche es agradable encenderla y sentarse en el sofá. Siéntate conmigo que empezaré mi historia. Elena obedeció
La historia empieza en el verano de COU, antes de empezar la universidad. Mis padres me vieron muy tristes y me mandaron a casa de mi tía Rosa, en un pueblo de Valencia. Desde que llegué a la casa de mi tía me sentí liberada. Todos los problemas quedaban atrás. Yo no quería ver a nadie, incluso evitaba la compañía de mi primo. Sólo pensaba en dormir, dormir lo más profundamente posible y en ver películas y leer. Es decir o no “vivir” o vivir vidas de otros. Mi tía me dejó así una semana y después decidió que no podía seguir de esa forma. Tenía que relacionarme con gente de mi edad, salir, ver mundo como ella decía. A mi me empezó a entrar miedo. No quería conocer a nadie, sólo me causarían problemas. Según mi tía estaba entrando en una depresión y por eso me aislaba y no quería saber de nadie. Desde mi punto de vista no era así pero tampoco sabía definir mi estado así que al final ganó ella.

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domingo, 16 de noviembre de 2008

Recuerdos C 1

Capitulo 1

Elena caminaba ya en la oscuridad. No conocía el pueblo en el que estaba pero tenía un plano para ir al chalet donde vivía Claudia.
-No te preocupes, el pueblo es suficientemente pequeño para que no puedas perderte- le dijo Claudia por teléfono- Bájate en la primera parada, cruza la calle y sube por la calle perpendicular a la principal. Cuenta dos calle y gira a la derecha, mi casa es el numero 3.
Hacía frío, pero no ese frió húmedo que te cala los huesos, sino ese frío seco del que te puedes librar si vas bien abrigado, ese frió que te roza la cara, que hace que salga vaho de tu boca.
Tomó la calle perpendicular. A ambos lados había chalets. La calle estaba menos iluminada, no había un alma por ella, y olía a “Navidad”. Todavía no era Navidad, estaban sólo en noviembre, pero a Elena no le hubiera extrañado si de repente se hubiera encontrado con la calle llena de adornos navideños. Todo debido al olor de las chimeneas, al olor a madera quemada. Este olor era el que percibía Elena cuando iba a casa de sus abuelos en Navidad cuando era una niña. Esto la hizo sonreír. Siguió mecánicamente las instrucciones de Claudia y se encontró enfrente del numero 3. Llamó.
-¿Quién es?-Preguntó una voz por el telefonillo de la puerta.
-Soy Elena, hablamos por teléfono.
-Sí, claro. Pasa.
Se oyó el ruido de apertura de la reja y Elena la empujó. En la puerta había una mujer menuda. Era morena, delgada y como pudo comprobar Elena cuando se puso a su altura, más baja que ella.
-Me alegro de que hayas venido- dijo Claudia con cara sonriente-Ven pasa al salón.
La siguió al salón y se sentaron.
-Siento que hayas tenido que venir tan tarde pero esta semana está siendo una locura. Llegué hace media hora del trabajo. Pero ya les he dicho que esta es la última vez que salgo yo tarde porque ellos no han terminado antes.
Elena la miró con cara extrañada.
-No es que sea un ogro- dijo Claudia con una gran sonrisa. Los anteriores jefes que ha tenido la plantilla premiaban a los que se iban tarde a casa. Yo por el contrario prefiero que lleguemos antes y nos vayamos todos a las 5 de la tarde. Pero como llevo poco tiempo, todavía hay algunos que siguen empeñados en el sistema antiguo. Y además se las apañan para que yo también me tenga que quedar-dijo suspirando.
Sonó el teléfono. Claudia lo cogió y contestó. Se quedó pensativa.
-Elena, es del trabajo. Voy a la cocina a responder. No tardo mucho.
Elena se levantó y se puso a mirar el salón. Era bastante grande, tenía una bonita chimenea moderna que no estaba encendida y enfrente de ella un sofá. La calefacción real provenía de los radiadores. Era un espacio bien aprovechado, había una mesa grande con sillas alrededor, una televisión con un sillón en frente. Era un salón equilibrado que daba paz y tranquilidad. Si lo había decorado Claudia demostraba lo equilibrada que era. En parte era natural, Claudia era una brillante empresaria a sus 28 años. Había sido portada de algunos de las más prestigiosas revistas de economía. Su éxito estaba en una nueva forma de organización que había “inventado” para las empresas. En todas las entrevistas ella negaba haber inventado nada, según ella, solo había llevado a cabo lo que todo el mundo sabía pero reconocía que eso era lo más difícil.
¿Cómo había llegado Elena a estar invitada a su casa?

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